El área de auditoría debe estar en sintonía con los objetivos de sus organizaciones y entender sus expectativas, las cuales pueden variar drásticamente de una organización a otra. Y así como las expectativas pueden cambiar en función de los riesgos para las organizaciones, también hay señales reveladoras de que los auditores internos pueden no estar apreciando el panorama completo y por tanto, las partes interesadas podrían estar descontentas con el liderazgo y el valor proporcionado por la auditoría interna.
Algunas de las señales, son las siguientes:
- Se está ejecutando un plan de auditoría desarrollado a partir de una evaluación de riesgos desactualizada.
- No hay mecanismos para identificar riesgos nuevos o emergentes.
- La administración y el comité de auditoría advierten más riesgos novedosos que el área de auditoría.
- Los miembros del comité de auditoría citan con cada vez más frecuencia las mejores prácticas de auditoría interna que observan en otras empresas.
- La auditoría está recibiendo mucha presión de sus partes interesadas para someterse a una evaluación de calidad externa.
- Hay instrucciones para que se reduzca el presupuesto o personal de la Auditoría Interna, sin ser consultada.
- El comité de auditoría no expresa preocupación alguna por las reducciones del personal de auditoría interna.
- La auditoría interna no se encuentra en la agenda de los comités relevantes de la organización.
- Las presentaciones de la auditoría interna en los comités no reciben la atención ni la importancia debida.
- Las partes interesadas están contratando proveedores de servicios externos para llevar a cabo proyectos que la auditoría interna es capaz de ejecutar.
- El director financiero o CEO controla la agenda del comité de auditoría y le dice al director de auditoría lo que puede o no puede presentar en las reuniones.
- Al interior de la organización se preguntan si realmente se necesita una función de auditoría interna.
Es importante entonces, que los auditores reaccionen de manera inmediata y proactiva al menor indicio de alguna de las anteriores señales. Un trabajo profesional, serio, debidamente fundamentado y que agregue valor a la organización, se constituye en la mejor herramienta para evitar señales como las planteadas anteriormente.
Esto se consigue, entre otras medidas, con una capacitación permanente, un sólido conocimiento técnico, un apropiado escepticismo profesional y una conducta ética rigurosa, en conjunto con el entendimiento del negocio del cliente y sus objetivos.

